Carta del rey Felipe V de España al Papa Benedicto XIII, pidiendo Misa y Oficio propio del Sagrado Corazón de Jesús, para todos sus Reinos y Dominios (año 1727).
 
Carta de nuestro católico Rey y Señor Felipe V al Santísimo Pontífice Benedicto XIII.

Beatísimo Padre
Deseando por mi parte concurrir a que se extienda y propague la devoción al divino Corazón de Jesús, estoy persuadido a que esto se facilitará, concediendo V. Santidad, para todos mis Reinos y Dominios, Misa y Oficio propio suyo. Por lo que, fiado en el paternal amor de V. Beatitud paso a suplicar a V. Santidad con las mayores veras y empeños se sirva de dispensarme esta gracia, que espero merecerle; como el que me conceda igualmente su Santa y Apostólica Bendición, que humildemente imploro a V. Beatitud. Nuestro Señor guarde la muy Santa Persona de V. Santidad al bueno y próspero Regimiento de la universal Iglesia: Del Buen Retiro a 10 de Marzo de 1727.
De V. Santidad Muy humilde y devoto Hijo
Don Felipe por la gracia de Dios, Rey de las Españas, de las dos Sicilias, de Jerusalen, etc, que sus Santos pies y manos besa.
Juan Bautista de Orendain
A mayor gloria de Dios y del Sagrado Corazón de Jesús.

 

 

   

América española y España en el siglo XVIII

     

     
"Reinaré en España, y con mas veneración que en otras muchas partes" (Promesa del Sagrado Corazón de Jesús). Año 1733.

Pocos años después de esta carta del rey de España Felipe V al Papa Benedicto XIII, durante el reinado del mismo rey Felipe V, el joven Bernardo de Hoyos era estudiante de Teología en el Colegio de San Ambrosio de Valladolid, de la Compañía de Jesús. Es allí, en el año 1733, cuando el Señor Jesús le dice a Bernardo: "Reinaré en España, y con mas veneración que en otras muchas partes". Esto es lo que relata el joven Bernardo de Hoyos:

“Después de comulgar tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con la circunstancia de verlo rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba, ni más ni menos que le pinta el P. Gallifet; también vi la herida ..... ..... ..... ..... . Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aún memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: 'Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes'”.

Esta promesa del Señor Jesús la escuchó Bernardo de Hoyos el 14 de Mayo de 1733. El P. Bernardo de Hoyos falleció en Valladolid en 1735, a los 24 años de edad, pocos meses después de su Ordenación sacerdotal. A pesar de su juventud, el P. Hoyos trabajó y escribió para difundir por toda España la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Bernardo de Hoyos fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II, el 12 de Enero de 1996, fue beatificado el 18 de Abril de 2010, y sigue adelante su Causa de Canonización.

     

     
Carta del rey Felipe V
     

 

     
Esta carta del rey Felipe V está copiada en las páginas finales del librito "Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús", del que se hicieron muchas ediciones: Valladolid 1734, Barcelona 1735, Madrid 1736, y hasta 8 ediciones en pocos años. Actualmente el "Tesoro escondido" se puede leer en Internet, y además en 2007 la Causa de Beatificación de Bernardo de Hoyos ha hecho una edición de 2000 ejemplares, por la que pueden preguntar en causapadrehoyos@jesuitas.es . Las anteriores imágenes se han tomado de un ejemplar de la edición de Barcelona 1735. La carta del rey Felipe V son las páginas 99 y 100. Sobre el librito "Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús", el Señor Jesús dijo a Bernardo de Hoyos que "los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón".
     

 
Indulgencias por la lectura del libro "Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús"

En la primera edición del “Tesoro escondido”, se indicaban las diversas indulgencias que se podían conseguir con su lectura. Cinco dignidades eclesiásticas habían concedido indulgencias: 40 días el obispo de Valladolid Don Julián Domínguez de Toledo, y el Patriarca de las Indias Don Alvaro de Mendoza; 80 días el arzobispo de Burgos Don Manuel de Samaniego, y otros 80 el de Segovia Don Domingo Guerra, y 100 días el Cardenal Don Troyano de Aquaviva y Aragón.

El Señor Jesús confirmó estas indulgencias, y añadió nuevas gracias. El texto que sigue lo escribió el P. Juan de Loyola, Director espiritual de Bernardo, teniendo a la vista las cartas y escritos del joven Bernardo de Hoyos:

"Parece increíble que un joven de 22 años de edad, educado en una pequeña aldea, escondido después en el Noviciado de nuestra Compañía de Jesús y en los colegios de estudios, pudiese concebir las elevadas ideas que formaba eran dignas de hombres muy prácticos, empresas arduas de la gloria de Dios, y enseñados con máximas de política santa y cortesana. Nada me admira más en el espíritu de este feliz joven, cuando leo lo que pasó con el S.S. Corazón de Jesús en orden a su librito".

"Antes de empezar a esparcirle por toda España le llevó en el pecho un día de comunión, para presentarle a Jesús Sacramentado y a su Corazón Divino. Pedíale echase su bendición celestial para que produjese en las almas frutos copiosos de devoción a su Corazón S.S.. En estas súplicas fervorosas estaba el joven cuando le favoreció su Majestad con un favor singularísimo. Refiéranle las palabras de Bernardo para que no pierda su viveza en mi pluma. “El día 24 de octubre (dice), al tiempo de recibir el Corazón de Jesús Sacramentado, llevaba en mi pecho un librito impreso para ofrecerle y pedirle echase su bendición, y habiendo pasado el tiempo de la Misa en aquellos afectos que, mejor que yo, sabe el buen Jesús, llegué a hacer mi oferta. Empezóse a recoger el alma hacia lo profundo de sí misma y sin palabras ni voces, sino con aquel lenguaje que Dios solo y ella entienden, presentó al S.S. Corazón el librito, con todos nuestros corazones, afectos, deseos, ideas, y con todos los trabajitos que se han padecido hasta haberlo puesto en estos términos".

"Sintióse luego toda inundada de un gozo imponderable, y cuando se halló toda abrasada en las llamas ardientes del amor divino, quiso el Señor repitiese la oferta con mayor solemnidad. Porque al punto se me manifestó por una maravillosa visión con su Corazón Sacrosanto abierto y convertido todo en un soberano incendio. Acompañábale su Santísima Madre, y los tres Santos validos y amantes discípulos del Corazón Santísimo, y no faltó N. P. San Ignacio con el V. P. Colombière, y por otro lado estaban la V. Margarita y Santa Gertrudis, tan interesadas en el sagrado culto, con Santa Teresa y Santa María Magdalena de Pazzi (A las cuales había hecho una novena encomendándolas el asunto del Corazón Sagrado). Aquí delante de tantos cortesanos del cielo y amigos míos, hizo segunda vez el alma la oferta del librito, al cual miró el dulcísimo Jesús con mucho agrado, y me pareció miraba dentro del Corazón dulcísimo uno como traslado del mismo, en que entendí guardaba Jesús su Corazón el obsequio que en este libro se le rendía".

"Con indecible amor me dijo entonces, qué pedía a su Corazón en recompensa. Yo, todo anegado en confusión, y abrasado en amor del mismo Corazón Divino, respondí que no pedía más que la extensión de su celestial culto y sus progresos en España y en toda la Iglesia y, sintiendo que deseaba el Señor le pidiese alguna especial gracia para el librito, le supliqué se sirviese confirmar las gracias de indulgencias que sus Chros (Cristos, es decir, los obispos) habían concedido a los que con devoción le leyesen. Respondió que su Corazón las confirmaba, y que los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón, el cual a todos concedía, entre otros, un don especial: a los pecadores, inspiraciones por medio de su lección para salir de su mal estado; a los justos, mayores gracias y deseos de caminar a la perfección; a los perfectos, un amor purísimo y ardentísimo a su Corazón, en el cual sentirían sus deliciosísimas dulzuras”. Hasta aquí la pluma de este joven dichoso. Con favor tan grande y aprobación tan divina, no es maravilla se prometiese felicísimos sucesos en la repartición de su libro". (Libro "Vida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compañía de Jesús”, por el P. Juan de Loyola, libro tercero, capítulo 9)

     

     
Las palabras del Sagrado Corazón de Jesús a Bernardo de Hoyos “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes” ¿Se refieren solamente a España, o a todos los que en 1733 eran Reinos y Dominios de España?.

Pregunta al P. Ernesto Postigo S.J., Vicepostulador en España de la Causa de Beatificación del P. Hoyos.

Periodista.

Permita que le consulte un tema que es mucho de mi interés, y que hace tiempo estoy pensando en consultarle. También me gustaría conocer la opinión de otras personas muy autorizadas y muy conocedoras del tema, pienso en Jesuitas contemporáneos del P. Bernardo Francisco de Hoyos.

Comienzo con los antecedentes, para luego hacerle la pregunta. La carta del rey de España Felipe V al Papa  Benedicto XIII decía así:

“Carta de nuestro católico Rey y Señor Felipe V al Santísimo Pontífice Benedicto XIII. Beatísimo Padre. Deseando por mi parte concurrir a que se extienda y propague la devoción al divino Corazón de Jesús, estoy persuadido a que esto se facilitará, concediendo V. Santidad, para todos mis Reinos y Dominios, Misa y Oficio propio suyo. Por lo que, fiado en el paternal amor de V. Beatitud paso a suplicar a V. Santidad con las mayores veras y empeños se sirva de dispensarme esta gracia, que espero merecerle; como el que me conceda igualmente su Santa y Apostólica Bendición, que humildemente imploro a V. Beatitud. Nuestro Señor guarde la muy Santa Persona de V. Santidad al bueno y próspero Regimiento de la universal Iglesia: Del Buen Retiro a 10 de Marzo de 1727.De V. Santidad Muy humilde y devoto Hijo Don Felipe por la gracia de Dios, Rey de las Españas, de las dos Sicilias, de Jerusalen, etc, que sus Santos pies y manos besa. Juan Bautista de Orendain. A mayor gloria de Dios y del Sagrado Corazón de Jesús”.

En esta carta se puede leer que el rey Felipe V, pide Misa y Oficio propio (del Sagrado Corazón de Jesús)  “para todos mis Reinos y Dominios”, y firma “Rey de las Españas, ...”. Esto ocurre el 10 de Marzo de 1727. Unos años después, relata Bernardo de Hoyos lo que le sucedió el día 14 de Mayo de 1733:

“Después de comulgar tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con la circunstancia de verlo rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba, ni más ni menos que le pinta el P. Gallifet. ..... ..... ..... ..... . Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aún memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: 'Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes'”.

Comprenderá, que para la pregunta que le voy a hacer, desearía la respuesta de las personas que han vivido en aquella época, si es que dejaron algo escrito, o los Jesuitas contemporáneos, si usted conoce algo escrito al respecto, o al menos su opinión, P. Ernesto, como buen conocedor del tema, o de alguien que lo conozca como usted, o con autoridad en la materia.

La pregunta es esta: Cuando el Señor Jesús dice a Bernardo de Hoyos, el 14 de Mayo de 1733, “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes”, ¿debemos entender por España lo que es actualmente España, o bien lo que en aquella época se podía llamar “las Españas, ...”?, ¿solamente la actual España, o incluía “todos mis Reinos y Dominios” a que se refería el Rey en su carta?.

Respuesta del P. Ernesto Postigo S.J.

Acerca de lo que me pregunta, yo mismo lo he pensado más de una vez. Ciertamente que en tiempos de Bernardo las naciones hispanoamericanas eran colonias españolas, como también Filipinas, y eran España, y siguieron siéndolo bastantes años después de la muerte del P. Hoyos hasta su independencia como naciones.

Hasta ahora no he encontrado frases o testimonios de Hoyos o de sus contemporáneos que permitan decir expresamente que el "Reinaré en España..." se refiere también a las naciones que eran entonces España.

Personalmente me inclino a pensar que cuando Bernardo dice esa frase está pensando en España como tal. Pero es un tema interesante y estoy atento en mis lecturas por si encuentro algún testimonio que me confirme si el pensamiento de Bernardo se extendía más allá de lo puramente España. Hoy por hoy, no podría afirmarlo y me inclino a pensar que, en su pensamiento, se trata simplemente de España como tal. Tal vez el P. Máximo Pérez tenga algún dato al respecto, o incluso el P. Luis Mª Mendizábal.... Si algo averiguo, con mucho gusto se lo comunicaré.

Periodista.

Me parece muy bien la contestación, y la agradezco muchísimo, y creo que tiene razón en lo que dice, pero permita un razonamiento por el que creo que puede referirse también a otros países.

La carta del rey Felipe V de fecha 10 de Marzo de 1727 es muy importante, pues está reproducida íntegra en las páginas finales 99 y 100 del librito “Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús”, del que se hicieron muchas ediciones desde 1734, y que el Señor Jesús dijo a Bernardo de Hoyos “que los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón”. ¿No le parece que el Señor Jesús aprobó también esta carta del Rey Felipe V pidiendo Misa y Oficio propio (del Sagrado Corazón de Jesús) para todos sus Reinos y Dominios, pues la carta está en las páginas 99 y 100 del librito?. Si el Señor de Bondad infinita, aprobó o agradeció esta carta del Rey ¿No iba a bendecir todos sus Reinos y Dominios?. Escribe San Claudio de la Colombière, gran apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en un acto de confianza en Dios: “Para mi es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado”.

P. Ernesto Postigo, S.J.

Me parece acertado lo que me dice y ciertamente que Felipe V, al escribir "para todos mis reinos y dominios", de seguro pensaba también en las naciones americanas y las Filipinas, dominios de España. Yo espero encontrar, más tarde o más temprano, algún testimonio, bien del mismo Hoyos, bien de algunos de sus colaboradores y contemporáneos, que lo afirmen expresamente. Creo que es cuestión de tiempo y de tener un poco de suerte en la búsqueda.

Periodista

Gracias.

También se me ocurre que podíamos buscar algo más sobre el Arzobispo D. Alvaro de Mendoza, Patriarca de las Indias, quien al principio del librito ‘Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús’, concede 40 días de indulgencia a los que lo lean, y recordar nuevamente las palabras del Señor Jesús, que “los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón”.

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Resumiendo algunas fechas: En 1727 la carta del rey Felipe V pidiendo al Papa, Misa y Oficio propio del Sagrado Corazón para todos sus Reinos y Dominios. En 1733 las palabras del Señor Jesús “Reinaré en España y con más veneración que en otras muchas partes”. En 1734 la publicación del librito “Tesoro escondido” y la posterior aprobación del librito por el Señor Jesús. En 1735 el fallecimiento del joven P. Bernardo de Hoyos. Bernardo de Hoyos vivió toda su vida bajo el reinado de Felipe V.

Una vez expuestos estos datos, a la espera de otros que puedan surgir, cabe quedar en cualquier caso a lo que diga la jerarquía eclesiástica, y también lo que se diga durante la Causa de Canonización del P. Bernardo de Hoyos.

     

     
Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (año 1919).

El 30 de Mayo de 1919 el rey Alfonso XIII leyó la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Esta consagración se realizó en el Cerro de los Angeles, cerca de Madrid, ante una gran imagen de piedra del Sagrado Corazón situada en lo alto del cerro. El rey leyó la consagración de pie ante un altar con el Santísimo Sacramento. Al acto asistieron el gobierno en pleno, otras autoridades civiles y religiosas, y muchísima gente. Este es el texto de la consagración, leído por el rey:

"Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón del Dios Hombre, Redentor del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan:

España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Tí se alza en el centro de la península. Todas las razas que habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades esta gran patria española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.

Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el reino de Dios en la paz de las almas, redimidas por Vuestra Sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley: reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divinidad conceder participación de Vuestro Poder a los Príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz.

Vos sois el camino seguro que conduce a la posición de la vida eterna: luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia, todas las virtudes y heroísmo que elevan y hermosean el alma.

Venga, pues a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras y en nuestras leyes e instituciones patrias.

Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que tantos pueblos ha desangrado: continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia.

Desde estas alturas que para Vos hemos escogido, como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios todos para que en la pacifica armonía de todas las clases sociales, encuentren justicia y caridad que haga mas suave su vida, mas llevadero su trabajo.

Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la Nación y defensa del derecho. Bendecidnos a todos los que aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de Vuestro Amor y en el regalado seno de Vuestro Corazón Adorable. Así sea."

     

     

El rey Alfonso XIII, leyendo la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, en 1919.
Sobre el Altar, el Santísimo Sacramento en una Custodia de plata de la Casa Real.

     

 
     

  Sagrado Corazón de Jesús, Inmaculada Concepción, y Beato Bernardo de Hoyos

Ilustración del libro "Vida del P. Bernardo F. de Hoyos, de la Compañía de Jesús, arreglada y aumentada de como la escribió y dejó inédita el P. Juan de Loyola, por el P. José Eugenio de Uriarte, de la misma Compañía". Imprenta del Corazón de Jesús, Bilbao, 1888.

Se hace referencia en este título, al extenso manuscrito inédito titulado "Vida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compañía de Jesús", escrito poco después de la muerte de Bernardo en 1735, por el P. Juan de Loyola, S.J., director espiritual de Bernardo. El P. Loyola tenía a la vista para escribirlo, los escritos y cartas que dejó Bernardo de Hoyos, y copió muchos de ellos en el manuscrito. Además, en los años en que el P. Juan de Loyola fue su director espiritual, se estima que recibió más de 200 cartas de Bernardo.

Los biógrafos posteriores han utilizado mucho el extenso manuscrito del P. Juan de Loyola, que se reproduce íntegro en esta misma página de Internet.

     

 

Biografía P. Hoyos   "Vida del V. Padre Bernardo de Hoyos", por el P. Juan de Loyola, 1739
Boletín Informativo   Tesoro escondido
Carta del rey Felipe V   "Tesoro escondido", librito completo, Valladolid, 1734
Artículos, varios   "Vida de Bernardo de Hoyos", por el P. Uriarte, 1888
"Principios del reinado del Corazón de Jesús en España", por el P. Uriarte, 1880   Cartas a la muerte de Bernardo
Dictamenes a la muerte de Bernardo   Otro San Juan Berchmans
                 
          Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (I)
          Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (II)
          Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (III)