PRINCIPIOS DEL REINADO DEL CORAZON DE JESUS EN ESPAÑA (Continuación)
Por el P. José Eugenio de Uriarte, S.J. - Madrid, 1880
 
1737
También empieza con favores el año de 1737, y en su primer día durante la misa “se me mostró muy amable niño tierno”, dice Agustín, hablando de su amor Jesús, “en el ara y altar sagrado de los brazos de su regaladísima madre y nuestra, y con un solo mirar de indecible dulzura me manifestó el secreto escondido del amor infinito de su divino Corazón, y como con todo él empezó, abrasado en el celo de la gloria de su Padre y bien de sus hermanos, a derramar su deífica sangre. Esto fue en la consagración, y quedó mi alma y aun mi cuerpo todo bañado de una celestial suavidad y con tiernas lágrimas. Ofrecíale al divino niño a su Eterno Padre para los fines altísimos que S. Majestad se ofreció a sí mismo en este sacrificio, y con la misma dulzura proseguí pidiéndole a mi amor Jesús que aplicase a mi alma, para purificarla más y más, una sola gota de la purísima sangre que destilaba, más que el cuchillo, el amor de su Corazón. Y estando con estas ansias, le recibí con increíble gozo y lágrimas al sumir la hostia, oyendo de mi amor Jesús: Agustín, tú me pides una gota, y yo te doy el todo, a mí mismo todo: y entró S. Majestad en mi corazón muy risueño y amoroso, quedando mi alma sumida y sin poder salir de aquel mar inmenso sin gran violencia; porque por un rato quedé fuera de mí.” (1)

(1) (6 de Enero de 1737).

Con tales favores y regalos no sorprende lo que de sí dice Agustín al P. Loyola: -”Punto que llegue a tocar los excesos del amor de nuestro Jesús y su Corazón divino, es como si fueran centellas que me hieren dulcemente el corazón. Por eso muchas veces al empezar algo me embeleso, y después no puedo proseguir ni hacer nada.” (2)

(2) (17 de Febrero de 1737).

No obstante, era menester hacer algo, y mucho, para no recibir en vano tantas gracias: y ante todo obligar al mismo P. Loyola a que dispusiese unas reglitas para la dirección de las congregaciones del Corazón sagrado. Dispúsolas con sumo gusto el laborioso Padre, y se las envió a principios de este año a su Hijo Agustín, para que éste las viera y presentara para su aprobación al mismo Señor que se las había inspirado. Presentólas en efecto durante la misa al divino Corazón, que las halló buenas. Y así, después de manifestarle el agrado con que las había recibido su amor, al fin como obra suya, “el papel del método de la congregación de sus esposas”, le escribe, “está muy conforme a sus amorosos designios. Muchas almas le abrazarán con todo afecto y con gran fruto: otras se quedarán en la misma indiferencia e inacción que está apoderada de sus corazones, estado lastimoso en que se hallan también muchos de los que más directe ha escogido el divino Corazón para instrumentos de esta tan amable y digna devoción. Ya V. R. entiende de quiénes hablo, y así esfuércese V. R. a imprimir con caracteres indelebles esta devoción y afición a extenderla, en los PP. de la tercera probación, si quieren tener propicia la divina gracia en las gloriosas empresas a que los destina su altísima vocación.” (1)

(1) (13 de Enero de 1737).

Ahora entra a contar las suyas, pidiendo de antemano instantísimas oraciones con toda clase de medios para la propagación del amor a su dulce encanto, si ha de acudir y hacer fruto en “las misiones”, son sus palabras, “de tantas partes como me llaman, y donde desean la devoción celestial del Corazón de nuestro amor Jesús.” (2)

(2)  (6 de Marzo de 1737).

77. Empezaron sus misiones de este año por Oñate con funciones preparatorias; y escribiendo de la misma ciudad: -”Ha sido sin duda”, dice, “cosa del Corazón de nuestro amor Jesús que, siendo yo tan del todo negado para todo lo que pide fuerzas y actividad (1), haya podido con asombro de todo el Colegio y de todos estos lugares, y sin fatiga, sin ahogo, antes con toda serenidad, aguantar en predicar cuatro funciones antes de la misión, y ésta toda yo sólo... (Después de ella) el Corazón de nuestro amor Jesús santificó con su salida las calles: y después, tanta cadena y variedad de penitencias por ellas han horrorizado santamente hasta muchas leguas al contorno; y personas que no han venido a la misión, con sus ecos se han movido a hacer confesión general: las de aquí se puede decir que todas lo han sido... No se puede fundar Escuela de María, porque en día de labor no habrá número suficiente de quienes asistan; las fiestas todas o domingos están en varias especies de congregaciones o ejercicios: y aunque desean la del Corazón de Jesús, no podrá permanecer. La devoción ha entrado bellísimamente; y esta gente, comulgadora de suyo, fácilmente observará las reglas que les he dado. El Corazón de nuestro amor Jesús ha hecho todo lo que no acaban de creer y admirar en orden a atraer tanto gentío, y con tanta constancia, y en la paz y amor que S. Majestad ha introducido en todos. Las oraciones de V. R. con las de sus Hijos... habrán conducido mucho para ello, con otras almas favorecidas del Corazón divino, cuya devoción y amor deseo en todos, especialmente en los nuestros y en los confesores.” (2)

(1) “Sólo verle en el púlpito movía a compunción, devoción y amor a la virtud" escribe el P. Julián de Fonseca. “Estaba hecho un esqueleto con sólo la piel y los huesos, consumido de las enfermedades y dolores que continuamente padecía, pero mucho más de sus abstinencias y vigilias, aun más de su continua oración, desfallecimientos y deliquios que en ella padecía; y sobre todo del celo de la honra de Dios y del bien de sus prójimos que le abrasaba las entrañas, y traía como en una prensa su corazón. Compendio de la Vida del P. Agustín Cardaveraz, (c. VI, pág. 71).
(2) (14 de Abril de 1737).

  Y ciertamente, de entre los nuestros ya había conseguido ganar en el mismo Oñate a los PP. Vicuña, que enfermó en la mayor necesidad, y Lascurain, que le sirvió para algunas pláticas y confesiones con extraordinario fervor. En cuanto a los confesores, baste decir que removieron los ánimos de sus penitentes de forma que no se hablaba ya en el pueblo sino de frecuentar los sacramentos, de hacerse con libros que trataran de la nueva devoción, aunque no todos los lograban, y de perseverar en sus santos propósitos de hacerse con la congregación, hasta que la consiguieron más adelante.

Escribe luego desde Eibar: y “aquí espero”, dice, “prenderá bien la devoción y amor del Corazón de nuestro amor Jesús, en especial en las religiosas...” (1). Prendió en éstas y en todo el pueblo, el cual no quería dejar partir al Padre sin que les fundara congregación; ni le hubieran dejado al fin, si no les prometiera que volvería pronto a fundarla, como al cabo de algún tiempo se lo cumplió. No sabemos si le acompañó en esta misión el P. Ibarlucea, que alcanpara ello licencia del R. P. Provincial, con no poco sentimiento del P. Jáuregui, no menos unido ya con Agustín, y deseosísimo de cooperar en lo posible a su fervorosa devoción.

(1) (7 de Mayo de 1737).

Sigue éste escribiendo a su P. Loyola: -”La de V. R.”, le responde en una, “me halla en la mayor fatiga de esta larga misión de Munguía, y ha sido (hoy) la comunión general, y esta tarde la procesión de penitencia. Todo ello cosa propia del Corazón santísimo de nuestro amor Jesús, que ha atraído ocho lugares enteros con todos sus Curas: y habiéndoles predicado su propio día del Corazón divino, han quedado tan enamorados estos señores y los del contorno, que con instancias me piden congregación del Corazón sagrado. Está publicada, y se irá entablando según pareciere más conveniente attentis omnibus en esta villa, que tiene doce Beneficiados, y a cortos y bellos paseos varias repúblicas. Espero ha de ser de mucha gloria suya; y, cuando no se consiga más de la frecuencia devota de los sacramentos, se hace mucho que agrade a nuestro amor Jesús” (1).

(1) (30 de Junio de 1737).

Le pide en seguida más y más centenares de libros: porque era para alabar a Dios los que en cada misión desaparecían, llegando quizás a millares los que se habían distribuido, sin poder contentar a los que todavía los pedían. En defecto de libros, le encarga estampas o medallas del santísimo Corazón.

Vuélvele a hablar de nuevo en otra, acerca de la fructuosísima misión de Munguía, y en ella le dice que “concurrió gente de diez y ocho lugares y repúblicas pequeñas, y sin quedar alma de algunas. Pasaron de 5000 las comuniones, y las más de confesiones generales... Me hallé, gracias al Corazón de nuestro amor Jesús, tan sereno después de todas (las pláticas) y del remo continuo de confesiones por quince días todas las mañanas y algunas tardes, después de predicar, hasta muy tarde. Ha andado el Corazón de Jesús en ello y en la moción universal de todos los pueblos vecinos que, sin desayunar, comer ni cenar, solían estar hasta las nueve y nueve y media de la noche, y convidando de casa en casa, y de casería en casería a la gente para traer unos a otros.”

Entra en la misma carta el P. Agustín a decir también algo de las cosas que por él pasan: y “como nuestro amor Jesús”, escribe, "me tiene comunicada tanta luz de sus divinas fatigas y tantos pasos y sudores penosos que dio y recibió por mi amor y de los demás pecadores, y me muestra la grande necesidad de tantos como están en desgracia suya y fuera del centro de su divino Corazón, habiéndolos arrancado con tanta violencia y dolor suyo el común enemigo, después que le costaron tanto, se me parte el corazón de dolor: y puesto que por mi flaqueza no puedo hacer otras penitencias para aplacar y satisfacer a la divina justicia, a lo menos quisiera cooperar, mientras es su voluntad, a los amorosos designios de su santísimo Corazón: cuyo amor y sentimientos a veces, y muchas, me hace experimentar el caritas Christi urget nos (1) y el quomodo coarctor usque dum perficiatur (2)...

(1) II ad Corinth. V, 14.
(2) Luc. XII, 50.

“Yo no sé, Padre mío, cuándo lograré yo el retiro tan deseado de la santa casa y capilla de mi Padre amantísimo en Loyola. Es tanta, sin embargo, la necesidad y el ansia de estas gentes, que estos buenos Curas y Vicarios están clamando (por misión). De muchas partes han venido a pedírmela: de otras han recurrido al P. Rector de Bilbao. La lástima es que yo no puedo atender a todas las necesidades, ni hay quienes puedan por la falta de operarios. Nuestro amor Jesús, que sabe y ve la suma miseria de tantas almas que le costaron el amor de su divino Corazón, lo remedie, moviendo a otros a trabajar por tan gloriosa causa. Ahora me acompaña el P. Lascurain, que es muy hábil, laboriosísimo y del tesón más constante que yo he visto.”

Le acompañaba en efecto este celoso Padre en la misión de Báquio, de donde escribe con elogio de aquella gente, poca sí, pero que, por no caber en la iglesia por el concurso de los pueblos vecinos, tiene que asistir a la misión “en una plaza que está sobre el mar”, y tan devota de suyo que, “si viniesen de Madrid a lo menos 200 libros, los despachara aquí”, dice Agustín, “y se extendiera la devoción del sagrado Corazón” (1).

(1) (8 de Julio de 1737)

Como éste era su empeño principal, y el P. Loyola no le dejaba vivir con que le diera cuenta muy circunstanciada de sus excursiones y triunfos, le escribe después una larga carta de lo que llevaba ya hecho en cumplimiento de sus deseos, del tenor siguiente:

“En cuanto a la devoción divina del Corazón adorable de nuestro amor Jesús, en general puedo decir a V. R., Padre mío, que en todas las misiones la encargo y predico, para conseguir en el modo posible el fin principal de mover a todos a la mayor reverencia, adoración y amor de mi dulcísimo amor Jesús en su Sacramento de amor, a estar en su presencia real con la mayor veneración, y a comulgar a menudo, con el fin e intención de reparar sus ofensas, etc., y lo mucho que hasta aquí le hemos agraviado. Este es uno de los fines principales y motivos de mis misiones, y del gusto y consuelo indecible con que las hago.

“Lo primero que para este fin hice en Elgoibar fue entablar lo que mucho deseaban y nunca conseguían de la Escuela de Cristo, para reducidos a ello... Les prediqué del Corazón divino y de la importancia de la frecuencia de sacramentos, y lo mucho que deseaba el Corazón divino: y apenas les insinué que para la reforma de toda la vida sería muy del caso la Escuela de Cristo con el título y debajo de la protección del Corazón divino, cuando se vio fundada con admiración y consuelo de todos.

“Su principal objeto es la adoración del Smo. Sacramento, celebrando la fiesta solemne del Corazón santísimo, y asistiendo de dos en dos en oración perpetuamente siempre que se expone nuestro amor Jesús, no sólo por su novena y viernes del Corazón de Jesús, sino todos los meses un día, y Jueves y Viernes Santo. Ha sido y es la edificación, no sólo de la villa, sino del contorno. Han dedicado altar nuevo al lado del evangelio con su cuadro grande del Corazón santísimo, conforme al Salvador que está en la Vida de Margarita, y encima un IHS: y así es altar del Corazón y de Jesús. Prosiguen con gran fervor y consuelo.

“La segunda (misión) fue en Elorrio, y es cosa increíble el sagrado ardor y anhelo con que emprendieron la fundación de esta sagrada congregación (del Corazón de Jesús, primera fundada en las Provincias Vascongadas) (1), no sólo los Curas, Eclesiásticos, señores y señoras, sino toda la gente pobre; que me consta que trabajaban de noche hasta juntar la limosna suficiente; y me dice Don Pedro de Iturri, nuestro Hermano (en la congregación), que el viernes del Corazón divino se hizo la fiesta espiritual más solemne que jamás se vio en aquel pueblo, con una moción asombrosa de toda la gente. Hubo su comunión general de HH. congregantes, de ellos y ellas, en comunidad; y habiéndose concluido, con la asistencia de siete confesores de sola aquella parroquia, la comunión para las nueve en la capilla que han dedicado al Corazón divino, tuvieron su misa solemne con el Smo. patente; y estuvo así hasta las tres y media con perpetua asistencia de Hermanos de cuatro en cuatro delante del Smo.; y aun hubo almas tan piadosas y abrasadas en el amor de Jesús Sacramentado, que todo este tiempo no quisieron salir de su divina presencia, por no faltar a su adoración. Mucho me ha edificado esto último, pero no me admiro de muchas almas que allí conozco.

(1) Euscaldunen artean, Erromaco bulda ta indulgenciaquin lenengo congregacioa Bizcaico Señorioan Elorrioco jaun ta gende noble devotoac fundatu zuen", dice el mismo P. Agustín, Cristavaren bicitza, (ed. de Tolosa, 1850, pág. 146). -Fundóse el 29 de Mayo de 1737, y sus actas se pondrán en el Apéndice, (núm. III).

"El viernes primero, día señalado, hubo su comunión general muy lucida, y sus ejercicios de lección, oración, etc. Espero han de lograr gran fruto, y muchas almas serán muy santas y devotas al Corazón sagrado. Son 300 congregantes, y aun han entrado dos señoras de Vitoria. Quieren hacer estatua del Salvador con su Corazón.

"Antes y después de esto deseaban muchos, y entre otros los PP. Provincial y Rector de Oñate, que allí se fundase congregación: pero, por estar ocupados los domingos, y por otros inconvenientes, se dejó. Pero la gente, a que prediqué con más claridad y sosiego que en otros lugares, quedó muy devota, y habrá muchas almas devotas del Corazón santísimo, que practicarán lo que en las congregaciones.

“En Munguía me faltaron los libros, que hubieran hecho muy al caso para la nueva congregación (del Corazón de Jesús), que con reglas proporcionadas a las gentes se fundó: mucho desean su última perfección: tienen ánimo de erigirle altar nuevo para conseguir las gracias de Roma.

“En Bilbao muchos señores y señoras se consolaron indeciblemente de mi llegada al Colegio, porque tenían por segura la congregación. Pero sus grandes ansias y esperanzas se frustraron: porque yo les dije que no hacíamos nada con fundarla, pues eso era fácil, pero que yo no podía en mis andanzas cuidar de la congregación, y que no encontraba sujeto que quisiese cuidar de ella. De esto depende, Padre mío, que nuestros Jesuitas no todos están tan inclinados a estas congregaciones. En lo demás, había quien luego quería hacer una fiesta solemne en el Colegio, para predicar del Corazón de Jesús y fundar así su congregación. No solamente una, pero muchas personas hay de éstas... Esto basta de noticias del Corazón divino.”

En seguida le habla de su misión de Erandio donde se encuentra, de su librito, de Bernardo, y acaba así: -” Mañana, que es su día, espero en nuestro amor Jesús que, como fino amigo y hermano se acordará mucho de nosotros nuestro angelical Padre Bernardo. iOh, qué dulce memoria! ¡Cuándo nos llevará a su santa compañía a ver y adorar nuestro Corazón de Jesús!

“Tengo que prevenir una cosa a V. R.”, le añade, “acerca de la noticia que este Padre tuvo de la devoción del Corazón de Jesús: que sin duda no fue casual el encuentro del libro del P. Gallifet, sino muy de estudio, y por encargo mío, con ocasión de querer yo predicar algo, como lo hice por sus noticias, en el sermón que me echó aquel año la noble villa de Bilbao, el sermón único que tiene del Sacramento en su octava.” (1)

(1) (19 de Agosto de 1737). - Véanse arriba las págs. 48, 49: 74, 75.

Y, para concluir con su excursión de este año por el Señorío de Vizcaya, le escribe finalmente haber predicado en la misión de Munditívar “el sermón de despedida, a que como a todos los demás”, dice, ”han asistido estas pobres gentes con increíble hambre y consuelo. Parece que el Corazón divino de mi dulcísimo amor tenía reservadas todas estas nobles repúblicas y rincones de la gente más limpia pero más desamparada, para este su indigno siervo e instrumento tan flaco...

“Sólo temo mi flaqueza de espíritu y mis imponderables ingratitudes, al ver las maravillas que S. Majestad obra, tanto en las almas de mis prójimos, como en conservar y aumentar mis débiles fuerzas, y no menos en confortar las de mi alma. Y cierto, Padre mío, que a veces son para mi pobre corazón un remedo del cielo, y el peso de tantos favores y regalos de este cielo animado de su divino Corazón me oprimen y confunden hasta lo profundo de mi nada, que siempre, aunque fuera por eternidades, se verá y reconocerá muy gustosamente obligada a que me derrita en lágrimas y sudores por amor de quien tanto me ha amado, favorecido y regalado, sin que necesite de nuevos incentivos de agradecimiento y amor...

“¡Ay Padre mío: y qué cosa tan dulce es oír la voz regaladísima de este nuestro dulcísimo amor Jesús cuando, en medio de la faena de las confesiones y otras ocasiones, me llama desde aquel trono de su amor inefable a los hombres! Por eso... dispongo el confesonario de suerte que, si ser puede, siempre esté cara a cara donde pueda ver a este mi dulcísimo amor Jesús. Allí in ictu oculi me muestra su infinito amor y aquel volcán divino de su Corazón que, siendo un horno celestial inmenso, arde todo él y se abrasa en amor, en ansias, en deseos y en compasión de los corazones humanos. Allí renueva en el mío aquel quomodo coarctor..., y me muestra clarísimamente, y a mi modo prácticamente, las congojas, anhelos y suspiros de valor infinito, y de no menor pena y aflicción de su amante Corazón, singularmente en la oración del huerto...” (1)

(1) (5 de Octubre de 1737).

78. Omitimos otros favores de la misma especie que nunca le faltaban en sus fructuosísimas expediciones: que tiempo es que dejemos al ya cansado Padre acogerse rico en trofeos a Loyola, a darse misión a sí mismo, como él decía, en aquella santa casa, y cobrar fuerzas para luego seguir extendiendo con nuevos bríos el reino del sagrado Corazón en las partes que plugo a N. Señor encomendar sobre todo a sus desvelos. Y cierto que, merced a ellos, aparecen harto gloriosos en su campo los principios, y admirables los progresos de este reinado augusto, al par que aparecían también admirables y gloriosos en Castilla, León, Andalucía, Murcia, Cataluña, Aragón, Navarra, y demás provincias de España, donde ondeaba ya victoriosa la bandera ensangrentada, pero ensangrentada con la sangre de un Dios, la sangre del Corazón de Jesús, nuestro capitán, nuestro rey y nuestro todo.

Pocos eran ya en ellas los pueblos más pequeños que, agradecidos a esta sangre preciosa que brotó del Corazón y costado abierto de nuestro amor, no corrieran desalados a expresarle su gratitud en mil religiosas prácticas, en novenas, desagravios, fiestas solemnes o devotas comuniones generales. Tampoco era ya despreciable el número de congregaciones que con un fervor siempre creciente se fundaban por todas partes. -”En 14 meses que me llevaron las misiones de sólo el principado de Asturias”, dice el P. Calatayud, refiriéndose al año de 1737, “se fundaron en él 102 congregaciones del Corazón de Jesús. Así lo escribió el Ilmo. Sr. Don Juan Avello y CastrilIón, Obispo de Oviedo, al Emmo. Cardenal Cienfuegos, pidiéndole obtuviese para España rezo del sagrado Corazón” (1).

(1) Opúsc. y Doctr. práct., (ed. de Logroño, 1754, pág. 457) ­No esperaba recoger tanto fruto el mismo Padre, cuando a mediados de Mayo del año presente escribía en su Noticia de la misión del Grado: “Se ha fundado aquí la congregación del Corazón de Jesús, y aun en otros 17 lugares, con reglas aprobadas por S. Ilma., y espero pasarán de 25 las que se han de fundar.” (Ms., pág. 3*).

Nos sería imposible describirlas todas, aunque las pudiéramos averiguar. Baste para ornamento de todas ellas, y aun orgullo de toda la nación española, dar cuenta de sola una, ansiada por demás, mientras vivió, del P. Bernardo, y conseguida finalmente por los empeños de Agustín e influjo del P. Loyola, quien describe así su fundación.

79. “Deseando”, dice, "algunos celosos Jesuitas, promotores de la amabilísima devoción al Corazón divino, que se fundase en la corte una congregación del Corazón de Jesús, la propusieron a algunas personas sólidamente devotas de la primera grandeza. Ya, como hemos visto, se hallaba nuestra corte no sólo noticiosa, mas sagradamente encendida en el amor ferviente al Corazón santísimo. Con esta favorable disposición, que fomentaban no pocos cortesanos, fue muy bien recibida la especie de congregación del Corazón de Jesús. Propúsose a nuestros piadosísimos Reyes, a los Sres. Príncipes, hoy Reyes augustísimos, e Infantes: los cuales todos se alistaron en la congregación con una piedad digna de sus corazones reales. A imitación de piedad tan ínclita y augusta, todas las personas de la casa y familia real se escribieron en la misma congregación, y después innumerables personas grandes e ilustres de la corte. Para índice de los principios fervorosos de la devoción al sagrado Corazón de Jesús que inflamó la congregación del Colegio Imperial, basta poner aquí los nombres de algunos señores congregantes de ambos sexos.

"Señores.= El Sr. Don Felipe V, nuestro Católico Monarca (1). -EI Sr. Don Fernando VI, Monarca Católico de España. -El Srmo. Señor Infante de España, Don Felipe de Borbón. ­El Srmo. Sr. Infante Cardenal Arzobispo de Toledo y Sevilla, Don Luis de Borbón. –El Excmo. Sr. Conde de Belalcázar. -El Excmo. Sr. Conde de Paredes. -El Excmo. Señor Conde de Luna. -El Excmo. Sr. Duque de Béjar. -El Excmo. Sr. Marqués de Villarias. -El Excmo. Sr. Conde de Benavente.

"Señoras.= La Reina N. Señora, Doña María Bárbara. -La Sra. Reina Viuda Doña Isabel Farnesio. -La Srma. Sra. Doña María Teresa, Infanta de España. -La Srma. Sra. Doña María Antonia Fernanda, Infanta de España. -La Srma. Sra. Infanta de Francia, Doña Luisa Isabel. -La Excma. Sra. Marquesa de Almodóvar. -La Excma. Sra. Duquesa de Uceda, Viuda. -La Excma. Sra. Doña Clara de Solís y Gante. -La Excma. Sra. Condesa de Lemos. -­La Excma. Sra. Duquesa de Atri, Viuda. -La Excma. Sra. Duquesa de Veragua” (2).

(1) El mismo Don Felipe fue el primer congregante de la congregación del Corazón sagrado que el año de 1745 fundó en Manresa el P. Juan Bautista Gener, como puede verse en el Operum Scriptorum Aragoniens... Index, del P. Onofre Prat de Saba, (págs. 22, 23). –Con esta ocasión se imprimió en Barcelona la Real piadosa pompa de los solemnísimos cultos que la real congregación del Corazón de Jesús y Concepción de María, de la Compañía de Jesús, de Manresa, consagró a sus SS. titulares en los días 8, 9, 10 y 11 de Mayo de 1745... de 14-10* págs. en 4º. -Al propio tiempo publicó el dicho P. Gener en Manresa el discurso, el drama y varias composiciones suyas en acción de gracias al Rey por tan grato suceso.
(2) P. Loyola, V. Ms. del P. Hoyos, (l. III, c. XI).

¡Razón tenía en aseguramos el P. Loyola, que la devoción al sagrado Corazón de Jesús se hallaba "entronizada en los corazones soberanos y excelentísimos de nuestra augusta corte”! Verdad es que también teníamos derecho de no esperar de la piedad de nuestros príncipes y la religiosidad de la antigua nobleza de España, devoción menos ferviente y ejemplo menos glorioso para el resto de la península: derecho teníamos y aun obligación los Españoles de creer que, así como aquella devoción prendió tan pronto en palacio, lo que sirvió en gran manera para que se dilataran con increíble rapidez los cultos al Corazón divino, así también saliera de él un ejemplo de esta naturaleza, que los afirmara con su nueva autoridad, y casi casi los hiciera naturales y una como ley del estado.

80. No parece sino que estuvo aguardando el cielo a esta real congregación de Madrid, para dar indicios públicos y sobrenaturales de cuán acepta le era la devoción al sagrado Corazón en España: al menos con ella coincidió el primer milagro, si así le podemos llamar, con que quiso ennoblecer entre nosotros esta devoción tan íntimamente unida a la santa memoria de su promotor Bernardo. Obrólo en la persona de Doña María Luisa de Fuenmayor, Comendadora de las Sras. de Sancti Spiritus de Valladolid; y lo refiere así, firmado de su puño y letra, un venerable sacerdote de la misma ciudad, por cuya cuenta corrió el implorarlo.

"Con noticia que tuve", escribe, “del peligro en que estaba mi señora la Comendadora por la gravedad de la enfermedad que padecía, después de haber pedido a Dios en varias ocasiones su salud, últimamente en el día de Santa Isabel, 19 de este mes de Noviembre de 1737, entre nueve y diez de la noche, haciendo recuerdo de los singulares favores que el P. Bernardo de Hoyos debió al sagrado Corazón de Jesús, me vi movido a encomendarle la salud de la enferma: y así lo ejecuté, por entonces interiormente. Y después en esta misma noche, logrando mejor comodidad, pedí a este siervo de Dios intercediese o interpusiese sus ruegos con el Padre Eterno, y alcanzase de S. Majestad esta gracia por el Corazón amantísimo de Jesús, siendo para su mayor gloria y salvación de dicha señora. Y prometí en memoria suya hacer la novena del Corazón de Jesús, confesar y decir misa, visitando por espacio de doce viernes el Smo. Sacramento en reverencia de las doce especiales virtudes que residen en el purísimo Corazón de María Santísima, y solicitar se hiciese la función del Corazón de Jesús en el viernes de la infraoctava del Corpus: cuya promesa fue mi voluntad entonces reiterar el día siguiente. Y así lo ejecuté a las ocho de la mañana, con las palabras que me dictó la devoción y confianza, que fue grande la que tuve en la intercesión del siervo de Dios, visitando en su nombre al Smo. Sacramento con estación mayor: y con este sentimiento dije misa aquel día. En el cual supe, por aviso de mi Sra. Doña Teresa de Zúñiga, que la enferma lograba mucho alivio, habiéndose experimentado la noche antes, y aumentádose en la mañana, tiempo en que se hizo la recomendación al P. Hoyos y, según lo que yo he observado después, aun en la misma hora; conociéndose el beneficio, que se hace más manifiesto por el aumento de mejoría, en lo que al presente no se reconoce novedad contraria alguna. Y así lo confieso, declaro y certifico, para gloria de Dios, aumento de la devoción y culto del sagrado Corazón de Jesús y de María Santísima, y veneración y honra del P. Hoyos, a quien S. Majestad quiere ensalzar en muerte por la humildad que mostró en su vida, pidiendo que fuese oculta su virtud y no conocida de los ojos de los hombres. - Valladolid, y Noviembre 23 de 1737” (1).

(1) P. Loyola, V. Ms. del P. Hoyos, (l. IV, c. XVII).

81. Algunos otros casos parecidos sucedieron en aquel mismo tiempo por intercesión de Bernardo y a honra del Corazón deífico, que sirvieron grandemente para mayor fervor y aumento de la naciente devoción: pero los omitimos por no alargarnos, ni parecer tan necesarios a nuestro propósito. Sólo añadiremos que la congregación del Colegio Imperial fue de allí en adelante como el alma de las demás establecidas en el reino, y el ejemplo de la corte un aliciente poderoso, una obligación sagrada para las demás ciudades (2). Tal vez para uso de ella fue el publicar el P. Francisco de Soto este mismo año en Madrid su Novena del sagrado Corazón de Jesús (3).

(2) "Celle surtout qui fut fondée á Madrid, au Collège Impérial de la Compagnie, et qui se composait de la première noblesse de la cour, était, pour ainsi dire, l’ame de toutes les autres Congrégations du même genre établies dans le royaume. -Il n'y eut plus en Espagne, ni de province, ni presque de cités, qui a l’exemple de la pieuse cour royale, n'erigeât avec un saint enthousiasme des Congrégations du Sacré Coeur”: -así el P. Ramière, Le Messager du C. de J. (t. XIII, págs. 96, 98), en uno de los artículos más extensos que hasta ahora hemos tenido sobre nuestra materia.
(3) Véase el Diario de los Liter. de España, (t. II, pág. 362).

 

 

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