Libro “Vida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compañía de Jesús”, escrito por su Director espiritual el P. Juan de Loyola S.J. poco después de la muerte de Bernardo en 1735. Bernardo de Hoyos (1711-1735) es considerado el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España.
 
Padece Bernardo unas molestas y prolijas tercianas, y se insinúan algunos favores que recibió en este tiempo. ("Vida". Libro Segundo. Capítulo 10)

Por septiembre de este año de 1730 quiso el Señor que participase su siervo algo de la epidemia general de tercianas,1 con que había afligido a la villa de Medina del Campo y sus contornos. El principio de esta enfermedad fue un acto de más fogosa caridad que el fuego de la calentura más ardiente; porque sabiendo que un jesuita, amigo suyo, se disponía a entrar en Ejercicios, aunque se hallaba con terribles dolores y molestos achaques, pidió a nuestro Señor que aliviase a su espiritual amigo y a él le diese los trabajos y dolores, que su Hermano padecía.

Oyó el Señor su oración tan prontamente que el mismo día (dice Bernardo) me entraron unas tercianas dobles, que me duraron el espacio que pudieran durar sus ejercicios, y él parece que los tuvo con salud. Cesaron éstas y a pocos días volvieron otras tercianas, que me han durado casi hasta hoy; porque aún vienen sus correspondencias. Así escribe en una carta de 25 de Noviembre de 1730. Fueron muy singulares y continuados los favores que le hizo el Señor en tiempo de sus tercianas.2 Si hubiera de referir (dice) todas las visiones, hablas interiores, sentimientos y otros favores del tiempo de mis tercianas, necesitaba mucho tiempo y papel.

Es de particular enseñanza y doctrina el primer favor, que recibió un día de comunión, en que correspondía la terciana y no le permitieron comulgar. Quedó muy resignado en la voluntad de Dios, no obstante sus ardientes deseos de recibir a su amor Jesús Sacramentado. Empleó su fervor amante en la utilísima devoción de comulgar espiritualmente.3 En esta comunión espiritual le visitó su amado Jesús; díjole palabras de grande amor, y le declaró que le había agradado tanto dejando de comulgar por obediencia, como si hubiese comulgado: que estuviese en todo indiferente y resignado con su santísima voluntad y que procurase conmutar siempre con algún acto de virtud interior, el exterior que se le impidiese la obediencia, o por la divina Providencia. Así lo practicó puntualmente toda su vida este feliz joven.

Camino van ya por este tiempo4 a Roma los Reverendísimos Padres electores de toda nuestra Compañía, que habían de concurrir a la Congregación General para elegir General o común Padre. Encomendaba Bernardo a Jesús instantemente su amada Compañía con grande fervor y cotidiana frecuencia. Pedía el día de San Cosme y San Damián,5 en particular el acierto en la próxima elección, cuando tuvo esta maravillosa visión.

Vio por visión imaginaria a Jesús acompañado de muchos Santos, especialmente de los Patriarcas de las Religiones. Llegó nuestro glorioso P. San Ignacio y, haciendo una profunda reverencia al Señor; le representó el cuidado que desde el cielo tenía de su amada Religión, que le había encomendado en la tierra. Pedía nuestro santo Padre ahora en particular el acierto para la próxima futura elección de suprema cabeza de la Compañía, cuyos progresos tanto dependían del Superior supremo. Mostróse Jesús benignísimo a la súplica de nuestro P. San Ignacio y le puso delante todos sus hijos electores, que caminaban a Roma.

Dióle a entender que ya su amorosa providencia tenía señalado General según su Corazón divino,6 en el cual vio entonces San Ignacio a su Compañía. Todo esto entendí sin saber cómo (dice Bernardo) por vía intelectiva; porque el Señor sólo respondió en voz distinta estas palabras: ‘Suscitabo mihi fidelem vicarium, qui regat societatem meam secundum cor meum, et faciet omnem voluntatem meam’: Elegiré un vicario fiel, que gobierne mi Compañía según mi Corazón y cumpla en todo mi voluntad. Estas palabras contienen una insigne profecía manifiesta a toda nuestra Compañía de Jesús.

Porque ¿quién sino el Espíritu Santo pudo decir, dos meses antes que se celebrase la elección, a este iluminado joven que había de ser electo General nuestro muy reverendo P. Francisco Retz ?  ¿Quién pudo manifestarle tanto tiempo antes la uniformidad y concordia de tantos hombres de diversas regiones, talentos, genios y dictámenes, sino aquel divino Espíritu, que en la primitiva Iglesia hizo de una numerosa congregación, que todos no tuviesen más que un corazón para el acierto?

Cum orassent motus est locus, in quo erant congregati, et repleti sunt omnes Spiritu Sancto, et loquebantur verbum Dei cum fiducia: multitudinis autem credentium erat cor unum et anima una. Estando en oración, se sintió un sagrado movimiento en el lugar mismo donde estaban congregados, y fueron llenos del Espíritu Santo, que es espíritu de caridad y unión; todos hablaban con gran confianza la palabra de Dios (lo que puede con propiedad decirse del voto para la elección) porque todos los congregados no tenían más que un corazón y una alma.

Esta profecía ilustre, clara y manifiesta a toda nuestra Compañía de Jesús congregada, y después esparcida por todo el mundo, es una prueba sólida del buen espíritu del Padre Bernardo.

El día en que se celebraba la solemne fiesta de nuestra Señora del Rosario,7 le favoreció su amada Madre con este favor gloriosísimo para los devotos del santo rosario. Vio a esta celestial Reina adornada con un rosario de rica y brillante pedrería. Acompañaban a esta amabilísima Señora el glorioso Padre Santo Domingo y nuestro P. San Ignacio. Miró a su siervo María Santísima y le declaró que eran predestinados todos cuantos rezaren el rosario a nuestra Señora con un verdadero afecto y devoción; mas no aquellos, que sólo le rezan con la boca y con el corazón están muy lejos de lo que rezan y de la Reina del cielo. A éstos dirá María Santísima lo que su Hijo dijo a los judíos hipócritas: populus hic labiis me honorat; cor autem eorum longe est a me: este pueblo hipócrita parece que me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mi.

Las palabras que en esta ocasión dijo a Bernardo la Santísima Virgen pueden dar singular consuelo a todos los verdaderos devotos del santo rosario: Hasta ahora ninguno se ha condenado ni se condenará en adelante, que haya sido devoto de mi Rosario. San Francisco de Borja, que jamás le había visitado hasta el día de su festividad 8 de este año, le favoreció con su vista y mucho más con los admirables documentos que le dio, particularmente acerca de la humildad.

Hallábase postrado en la cama Bernardo por la festividad de Todos los Santos,9 en cuya vigilia le comunicó el Señor inefables luces de la gloria de los Santos. Quedó su alma inundada con celestiales dulzuras. Estas se aumentaban con la sagrada Comunión, que recibió el día solemnísimo de Todos los Santos. Abrasábase en ardientes ansias de recibir a su esposo, a quien esperaba en mi pobre camilla (dice Bernardo) por estar con las tercianas. Al tiempo de llegar Jesús Sacramentado a su aposento y descubrirle el sacerdote, vio muchos ángeles que se acercaron a su cama, y se vistió la alcoba de un clarísimo resplandor que excedía los rayos del sol.

Tuvo algo de pavor cuando se llegaron los Santos sus devotos, asombrándole tanta gloria; pero se sosegó luego el alma y, al recibir a su amantísimo Jesús en la Eucaristía, venía tan glorioso el Señor que ya le parecía un negro carbón cuanta gloria había visto antes, comparada con la que le mostró Jesús en el Santísimo Sacramento. Da Bernardo una razón muy sólida en la teología mística, por qué no le ocasionó pavor la gloria de Jesús, incomparablemente excesiva a la de todos los Santos. No me causó pavor (dice) porque se mostró al alma intelectualmente, y este modo de visión no toca a los sentidos externos.10 La visión que había tenido de los ángeles y Santos había sido imaginaria, que conmueve y toca a los sentidos internos.

Este día le mostró el Señor toda la celestial Jerusalén y oyó los cánticos que todos los Bienaventurados cantan en honor de la Santísima Trinidad y del Verbo humanado, que los redimió y salvó. Estos cánticos eran semejantes a los que San Juan refiere en su Apocalipsis. No pudo comulgar el día del serafín de nuestra Compañía, San Estanislao,11 por sus tercianas. Comulgó espiritualmente con ardores amantes en honor del Santo, que le agradeció este pequeño obsequio visitándole la primera vez, acompañado de San Luis Gonzaga. Desde este día quedó mucho más devoto de estos dos jóvenes serafines, aunque antes los amaba tiernamente.

Consoláronle mucho con palabras llenas de celestiales finezas y le imprimieron en el alma grande estima de la comunión espiritual, que explicó con estas palabras: Es cosa muy útil esto de la comunión espiritual, como he entendido muchas veces, y deja grandes efectos en el alma.12 No es maravilla que Bernardo tuviese tan ardientes deseos de comulgar, aunque estaba enfermo en la cama; porque el mismo Señor le había inflamado estos días con la ocasión que refiere Bernardo.

Ofrecióse una vez por este tiempo (dice) hablar acerca de la comunión de los enfermos, y algunos siervos de Dios (y entiendo sienten lo mismo, errados, otros muchos) sentían que debía ser de tarde en tarde por la reverencia al Señor Sacramentado.13 Yo sentí que ellos sintiesen de ese modo, según lo que en esta parte se me ha significado muchas veces.

Acabé de comulgar un día y hablóme el Señor sobre este punto; y me declaró erraban aquellos sus siervos, y que hacían agravio a su liberalidad; que la frecuencia de este Sacramento era a todos utilísima, particularmente a los religiosos, y que, aunque parece no se ve el fruto de tantas comuniones, se pasmaran los hombres si vieran cuán grande es el que hacen en las almas que están en gracia, aunque sean imperfectas.

Que éstos que así sienten le agravian, queriéndole honrar; porque deseando su reverencia con buena intención, le quitan el gusto y complacencia que tiene de estar con los hombres, según la Escritura dice: deliciae meae, esse cum filiis hominum. Entendí son los que con este celo impiden a alguno la comunión, como de un ayo de un príncipe, que, viendo a éste estar divertido y muy gozoso con los de su edad, se lo impide porque todos no son príncipes; y así como el príncipe sentiría dejar su diversión con los otros niños, aunque el ayo dijese lo hacía por la reverencia que se le debía, así el Señor se desagrada de semejante celo”. Hasta aquí Bernardo.

Los Desposorios14 de nuestra Señora acordaron 15 a Bernardo la amorosísima fineza de los que Jesús había celebrado con su alma. Después de comulgar este día, vio a la Santísima Virgen depositaria, como antes dijimos, del celestial anillo con que se celebraron los desposorios de Jesús y el alma de este dichoso joven. Llegóse la divina Madre a su siervo y con sus benditísimas manos se le puso en el dedo, y al mismo tiempo renovó Jesús el Desposorio con los afectos y amores que no sabe explicar el que los recibió.

Como no cedía a los remedios la enfermedad de Bernardo y otros condiscípulos suyos, determinó la caridad de los Superiores enviarlos a algún lugar cercano de aires más puros y más sanos. Sentía algo el joven salir del colegio y encomendaba al Señor esta disposición de la obediencia, quien le dijo que siguiese sus providencias, dejándose llevar a cualquiera parte, y añadió amoroso: Sequar te quocumque ieris: 16 Yo te seguiré a cualquier lugar donde fueres. Experimentó Bernardo cumplida la promesa de su divino esposo, porque recibió especiales favores en la villa de Alaejos, adonde le envió a convalecer la santa obediencia con otros condiscípulos.

Uno muy singular y de grande aprecio de este animoso joven fue mostrarle Jesús, con un símbolo misterioso, los trabajos que había de padecer. Refiérele por estas palabras: “El día 17 de este mes de Diciembre (dice) acabando de comulgar y engolfándose mi espíritu en el abismo de las divinas delicias, empecé a ponerme en las manos amorosas de la providencia de nuestro amor Jesús con una total indiferencia, así para padecer como para gozar favores, así para la salud como para la enfermedad, contrayendo17 en especial este afecto (que fue grande) a la indiferencia tocante a las tercianas que me daban; cuando me vi por visión imaginaria (aunque varias inteligencias que tuve fueron por la intelectual) en un espacioso campo, en que no había dónde poner el pie que no fuese con peligro de lastimarse y herirse; porque en una parte había abrojos; en otra instrumentos horribles de penitencia; en otras, sendas estrechísimas, escabrosas y precipitadas; en otra hombres que me perseguían; en otra, demonios que me querían despedazar; y a este modo vime entre innumerables aflicciones, entendiendo y concibiendo bien el género de aflicciones y trabajos que cada cosa simbolizaba.

Y esto fue quererme el Señor mostrar los trabajos, que su amabilísima providencia me ha señalado por su amor: pero dióme también a entender los singulares y deliciosísimos favores, con que mezclaba el agrio de los trabajos; porque en medio de la pena y desconsuelo que me dio al verme en medio de tanto contrario, me alentaba y esforzaba maravillosamente la dulcísima vista de mi Dueño, el divino amor Jesús, que en forma de Niño hermoso me iba guiando, y con sus amorosos ojos exhortando a que le siguiese por entre aquellos trabajos; y era tanto lo que mi espíritu se confortaba con la divina virtud que con su mirar le infundía el amoroso dueño Jesús, que le hacía olvidar del peligroso campo o camino, en que me hallaba, y seguirle animosamente.

Esta era representación de lo que hasta aquí ha pasado por mi alma, lo que actualmente pasa y en adelante ha de pasar. Y mi espíritu lo abrazó todo con grande indiferencia y alegría, con la cual me previno el divino Dueño Jesús, provocándole amoroso con aquellas palabras: ‘in laboribus a juventute mea’,18 que era lo que voceaba a mi espíritu sin hablar”. Hasta aquí Bernardo.

 


1           Esta epidemia de gripe durará en Bernardo unos dos meses y como la mayoría de los estudiantes fueron atacados por ella, tendrán que marchar a curarse y reponerse a la finca que el colegio poseía en el pueblo de Alaejos. Actualmente se conserva una de las casas de la antigua granja.

2           El Señor no se deja vencer por nosotros y paga con creces el acto de caridad que tuvo Hoyos con su compañero jesuita.

3           Sobre la comunión espiritual leemos en la enciclopedia Espasa: “El Concilio Tridentino (sesión XIII, capítulo 8) enseña que, como bien distinguieron los Santos Padres de la Iglesia católica, hay tres maneras de recibir la Eucaristía. La segunda dice que es la comunión espiritual, que consiste en comer con el deseo (voto) aquel pan celestial. Este deseo de recibir en las condiciones debidas la comunión, lo premia Dios con un fruto análogo al Sacramento”  (Espasa, tomo 14, pg 887)

4           Sabemos que el 30 de noviembre fue elegido el nuevo General, P. Retz. Lo que concuerda con que, en el último trimestre del año 1730, estuvieran ya de camino hacia Roma los Padres electores, dada la lentitud de las comunicaciones en aquella época.

5           El 26 de septiembre se celebra la fiesta de estos dos santos, que desde muy antiguo han recibido culto tanto en Oriente como en Occidente.

6           Preciosa frase la escrita aquí por el P. Juan de Loyola: “General según su Corazón divino”.

7           Una fiesta muy querida para Bernardo, y en cuya devoción pesó probablemente su larga estancia en Villagarcía. La Virgen del Rosario es muy celebrada en este pueblo, en parte porque allí vivió de niño Don Juan de Austria, Vencedor de los turcos en Lepanto un 7 de octubre de 1571, día en que San Pío V fijaría más tarde la festividad del Rosario.

8           Se celebraba su fiesta el día 10 de octubre; tras la reforma litúrgica del Vaticano II esta fiesta se ha pasado al día 3 del mismo mes. Este Santo, junto con San Ignacio y San Francisco Javier (la Trinidad jesuítica) podía verlo Hoyos en todos los retablos de la Compañía. Junto con los tres mártires japoneses: Juan de Goto, Pablo Miki y Diego Kisai, y los dos santos jóvenes: Estanislao de Kostka y Luis Gonzaga, formaban entonces todo el Santoral de la Compañía de Jesús. Por dos años no llegó a conocer Bernardo la canonización de San Francisco de Regis. En la Colegiata de Villagarcía existe un cuadro de enormes proporciones con estos ocho Santos, arropados bajo el manto de la Virgen María; pero este cuadro es algo posterior a Bernardo.

9           Vemos que el 1 de noviembre (Todos los Santos) está todavía en el colegio de Medina. Será solamente a finales de ese mes cuando vayan a reponerse todos a la granja de Alaejos.

10          Preciosa observación por parte de Bernardo. La visión intelectual es más profunda y honda que la imaginativa y de sentidos, por lo cual se asienta con más serenidad y placidez en el alma.

11          El 13 de noviembre es su fiesta. Ambos santos jóvenes, Estanislao de 18 años y Luis Gonzaga de 23, fueron canonizados en 1726 por el Papa Benedicto XIII, siendo Bernardo novicio en Villagarcía. Con tal motivo se hicieron festejos grandes en nuestros colegios de España; especialmente brillantes fueron las tenidas en Salamanca y en cuya elaboración tuvo un papel preponderante el P. Isla, que estudiaba por entonces teología en dicha ciudad.

12          La misma Santa Teresa alaba grandemente esta práctica piadosa. Escribe así en una de sus obras:”Cuando no comulgáreis y oyereis misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho, y hacer lo mismo de recogeros después en vos, que es mucho lo que se imprime el amor así de este Señor; porque aparejándonos a recibir, jamás, por muchas maneras que no entendemos, deja de dar. Es llegarnos al fuego que, aunque le haya muy grande, si estáis desviados y escondéis las manos, mal os las podéis calentar, aunque todavía da más calor que no estar adonde no haya fuego. Mas otra cosa es querernos llegar a él; que si el alma está dispuesta – digo que esté con deseo de perder el frío – y se está allí un rato, para muchas horas queda con calor”  (Camino de perfección 35, 1)

13          En este párrafo de Bernardo podemos ver el trasfondo del influjo jansenista que se había infiltrado aun en gente buena. No olvidemos que el jansenismo fue el enemigo número uno de la devoción al Corazón de Jesús y al trato amoroso y frecuente de la Eucaristía.

14          Esta fiesta no se celebra ya en la nueva liturgia, posterior al Concilio Vaticano II.

15          En el sentido de “le recordaron”, “le hicieron recordar”

16          Mateo 8, 19

17          En el sentido de “dirigiendo”, “especificando”

18          Estoy metido en trabajos y fatigas desde mi juventud. “Desde niño fui desgraciado y enfermo” (salmo 87,16) – traduce el actual Salterio del Oficio de las Horas


 
Publicado con autorización del Vicepostulador de la Causa del P. Bernardo de Hoyos, P. Ernesto Postigo Pérez, Apdo 185 - 34080 PALENCIA (España).
                       
  Capítulo anterior             Capítulo siguiente
                       
  Indice libro Vida                
  Página principal